Animos
Hace tiempo, prometí no volver a ir a uno de esos lugares. Y presentía que no tenía que romper esa promesa, y ahora me doy cuenta que tenía razón. Me siento muy mal. Tengo ganas de dormir. Me agobian la rutina, los compromisos, las obligaciones. No tengo ganas de escribir, y eso es raro, porque hasta ahora pensaba que podía perder las ganas de todo; fumar, tomar, coger, pero de escribir nunca. En realidad, es medio dificil explicar que me pasa. Ahora, por ejemplo, escribo porque sí, porque pongo palabras una atrás de la otra, porque me da la sensación de que las cosas se dicen solas. Y lo que me pasa también es que cuando se juntan demasiadas historias, me pesan en la cabeza y en el cuello..
